{"id":75,"date":"2024-10-08T16:17:36","date_gmt":"2024-10-08T14:17:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/?p=75"},"modified":"2024-11-17T18:56:53","modified_gmt":"2024-11-17T17:56:53","slug":"cfp-espanol-marco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/2024\/10\/08\/cfp-espanol-marco\/","title":{"rendered":"CFP &#8211; espa\u00f1ol"},"content":{"rendered":"<p>Desde el colapso del bloque comunista, los imperios, que la historia parec\u00eda haber enterrado, han vuelto en primer plano: la pretensi\u00f3n de un imperio ruso ha resurgido de las cenizas de la URSS, mientras que Estados Unidos, a falta de un adversario a su altura, reafirmaron su deseo de dominio universal con la invasi\u00f3n de Kuwait en 1990[1]. Desde entonces, sin embargo, la supremac\u00eda de los Estados Unidos no ha dejado de verse desafiada por otras potencias que aspiran a crear un mundo multipolar.<\/p>\n<p>La Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica no queda fuera de la cuesti\u00f3n imperial, tanto respecto a su historia como de la actualidad. Tambi\u00e9n es importante tener en cuenta el poder de algunas de las antiguas colonias (como Brasil, miembro de los BRICS), lo que obliga a abandonar la perspectiva binaria de metr\u00f3polis vs antiguas colonias, considerando influencias cruzadas.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a, potencia media a finales del siglo XX, se convirti\u00f3 a principios de la d\u00e9cada de 2000 en el segundo inversor en sus antiguas posesiones americanas, por detr\u00e1s de Estados Unidos. Portugal, por su parte, intenta mantener v\u00ednculos tanto culturales como, sobre todo, econ\u00f3micos y pol\u00edticos, dentro de la estructura de los Pa\u00edses Africanos de Lengua Oficial Portuguesa (PALOP), \u00faltimos vestigios de su ca\u00eddo imperio.<\/p>\n<p>La idea de imperio estructura tanto la historia de la pen\u00ednsula como la de las potencias ib\u00e9ricas. Al haber sido parte integrante de los imperios romano y omeya, fue en muchos sentidos un imperio: porque Alfonso VI, en pleno apogeo del Reino de Le\u00f3n, quiso situarse por encima de los dem\u00e1s reinos de la Reconquista, y se llam\u00f3 a s\u00ed mismo \u00abEmperador sobre todas las naciones de Espa\u00f1a\u00bb; porque a partir de 1516 form\u00f3 parte de los territorios del Imperio de Carlos V, y luego, en 1580, pas\u00f3 a hacerse con Portugal; porque fue el centro de una inmensa \u00e1rea discontinua unida por la religi\u00f3n cat\u00f3lica y la lengua castellana, \u00abcompa\u00f1era del imperio\u00bb en palabras del gram\u00e1tico Antonio de Nebrija, siguiendo una l\u00f3gica de dominaci\u00f3n de las dem\u00e1s lenguas peninsulares. Un imperio cuya base metropolitana, firmemente establecida por Isabel la Cat\u00f3lica a pesar de su car\u00e1cter compuesto, se debilit\u00f3 posteriormente hasta el desastre de la p\u00e9rdida de Cuba y Filipinas en 1898. Por \u00faltimo, el Imperio portugu\u00e9s, cuyos primeros cimientos se pusieron en 1415 con la conquista de Ceuta, y cuya apropiaci\u00f3n y explotaci\u00f3n de los territorios de la ruta hacia la India fueron aumentando hasta el inicio del proceso de descolonizaci\u00f3n que comenz\u00f3 a partir del 25 de abril de 1974.<\/p>\n<p>El espacio ib\u00e9rico ha estado, pues, profundamente marcado por la desaparici\u00f3n de imperios, aunque se diera en \u00e9pocas diferentes. El hundimiento de los imperios coloniales espa\u00f1ol y portugu\u00e9s puso de manifiesto hasta qu\u00e9 punto la propia constituci\u00f3n de la naci\u00f3n en Espa\u00f1a y Portugal depend\u00eda de sus posesiones extrametropolitanas. Oblig\u00f3 a las dos potencias a volver a centrarse en s\u00ed mismas, lo que en Espa\u00f1a tom\u00f3 la forma de una pol\u00edtica colbertista en pleno franquismo, coronada por un \u00e9xito desigual. Mientras que la Espa\u00f1a de Juan Carlos mantuvo su deseo de conservar los v\u00ednculos con las antiguas colonias, el Portugal democr\u00e1tico se caracteriz\u00f3 por un olvido casi instant\u00e1neo de la existencia del imperio, aunque algunos no se resolvieran a la p\u00e9rdida de una proyecci\u00f3n imperial.<\/p>\n<p>En el caso de Espa\u00f1a, el discurso pol\u00edtico del siglo XX revela que parte de sus dirigentes nunca dejaron de querer recuperar la influencia sobre los territorios perdidos, primero culturalmente por falta de medios y capital[2], luego econ\u00f3micamente al aumentar la riqueza nacional[3]. El franquismo se guiaba por el deseo de revivir el glorioso imperio, tanto sobre todas las \u00ab\u00a0naciones\u00a0\u00bb de Espa\u00f1a, como frente a los nuevos infieles llamados \u00abrojos\u00bb, como sobre el mundo, mediante la difusi\u00f3n de la cultura espa\u00f1ola y la religi\u00f3n cat\u00f3lica, resumida en la expresi\u00f3n de Falange \u00abcomunidad de destino en lo universal\u00bb. Pero el deseo de revivir el imperio adopt\u00f3 otras formas que la Hispanidad franquista. En primer lugar, coincidi\u00f3 con su hundimiento definitivo, ya que la idea de la raza, comunidad cultural, espiritual y religiosa, ven\u00eda desarroll\u00e1ndose desde finales del siglo XIX. En segundo lugar, sobrevivi\u00f3, en forma de \u00abpoder blando\u00bb, liberado de su componente religioso, visible en los discursos del rey en la democracia. En este asunto cabe tener en cuenta el desarrollo de esta idea de raza en Am\u00e9rica, donde fue ampliamente promovida a principios del siglo XX[4]. Tambi\u00e9n hay que tener en cuenta la promoci\u00f3n de la idea de imperio en Catalu\u00f1a, y no s\u00f3lo desde Madrid[5].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, desde 1898, el deseo de resurgimiento se ha topado con la formaci\u00f3n de potencias regionales entre estas antiguas colonias independientes, como Brasil y M\u00e9xico, y con el uso pol\u00edtico cada vez mayor del legado de los imperios prehisp\u00e1nicos, en particular los incas y los aztecas.<\/p>\n<p>En el caso de Portugal, el Imperio ocup\u00f3 un lugar central en el pensamiento y la atenci\u00f3n intelectual de las sucesivas potencias portuguesas de los siglos XIX y XX. El apego visceral a la cuesti\u00f3n imperial muestra un pa\u00eds traumatizado por la p\u00e9rdida de Brasil (1822-1825) y que hizo todo lo posible para que la historia no se repitiera. As\u00ed, las \u00faltimas d\u00e9cadas de la Monarqu\u00eda estuvieron marcadas por las tensiones imperiales europeas en Asia y sobre todo en \u00c1frica, como durante el Ultim\u00e1tum de 1890 estuvo a punto de hacer tambalear la vieja alianza con la corona brit\u00e1nica. Del mismo modo, durante el corto periodo republicano, y m\u00e1s a\u00fan durante la dictadura entre 1926 y 1974, la cuesti\u00f3n imperial estructur\u00f3 el pensamiento de los gobernantes, hasta el punto de arrastrar a la metr\u00f3poli a la espiral de la guerra colonial, que fue tambi\u00e9n el principal factor de ca\u00edda del r\u00e9gimen autoritario portugu\u00e9s. Celebrado sobre todo en 1940 y 1960, el Imperio fue un pilar del r\u00e9gimen y el s\u00edmbolo de un Portugal que no pretend\u00eda limitarse s\u00f3lo a la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica[6]. Por ejemplo, el lusotropicalismo de Gilberto Freyre fue utilizado por las autoridades para caracterizar el excepcionalismo colonial de Portugal y defender en la escena internacional una forma singular de construir un imperio, presentada como exenta de violencia y promotora del mestizaje[7]. La ceguera ante los desaf\u00edos del siglo llev\u00f3 al Presidente del Consejo, Ant\u00f3nio de Oliveira Salazar, a defender la pol\u00edtica colonial del pa\u00eds \u00aborgullosamente solo\u00bb, a pesar de la inexorable lucha por la independencia de los pa\u00edses africanos.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n se centra aqu\u00ed en la relectura de los imperios espa\u00f1ol y portugu\u00e9s en el contexto de la competencia entre potencias que aspiran a la dominaci\u00f3n universal (Estados Unidos, Europa, China, la Umma, etc.).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>[1] As\u00ed lo se\u00f1alan Alexander J. Motyl en <em>Imperial Ends. <\/em><em>The decay, collapse, and revival of Empires<\/em> (Nueva York, Columbia University Press, 2001) y Herfried Munkler en <em>Empires. The logic of world domination from Ancient Rome to the United States <\/em>(Cambridge, Polity, 2007). El primero hace hincapi\u00e9 en el resurgimiento del imperio ruso, mientras que el segundo subraya la vocaci\u00f3n imperial de Estados Unidos y Europa como contrapeso [2].<\/p>\n<p>[2] As\u00ed fue el \u00abimperio de papel\u00bb descrito por Lorenzo Delgado en su libro hom\u00f3nimo (<em>Imperio de papel<\/em>, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, 1992).<\/p>\n<p>[3] El mismo autor, en su obra anterior, <em>Diplomacia franquista y pol\u00edtica cultural hacia Iberoam\u00e9rica, 1939-1953<\/em> (Madrid, CSIC, 1988), cita las palabras del diplom\u00e1tico Alfredo S\u00e1nchez Bella, comparando las relaciones culturales con las antiguas colonias a un compromiso, que se concretar\u00eda en lazos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>[4] David Marcilhacy, <em>Raza hispana. Hispanoam\u00e9rica y lo imaginario nacional en la Espa\u00f1a de la Restauraci\u00f3n<\/em>, Madrid, Centro de Estudios pol\u00edticos y constitucionales, 2010.<\/p>\n<p>[5] Enric Ucelay da Cal ha escrito una obra exhaustiva sobre el componente catal\u00e1n del discurso imperial, rebatiendo la opini\u00f3n generalizada de que era exclusivamente castellano (<em>El imperialismo catal\u00e1n<\/em>, Barcelona, Edhasa, 2003). Debido a la falta de poder mar\u00edtimo, la Corona de Arag\u00f3n, de la que formaba parte Catalu\u00f1a, no pudo establecer su imperio mediterr\u00e1neo en el siglo XIV [6].<\/p>\n<p>[6] V\u00e9ase, por ejemplo, el lugar del imperio en <em>Hist\u00f3ria de Portugal<\/em> editada por Dami\u00e3o Peres (Dami\u00e3o Peres, ed.), <em>Hist\u00f3ria de Portugal<\/em>, Barcelos, Edi\u00e7\u00e3o Portucalense, 1928 a 1935, 7 vol\u00famenes), obra monumental escrita a finales de los a\u00f1os veinte y treinta, pero tambi\u00e9n una obra colectiva centrada en el imperio y publicada en el marco de las conmemoraciones de 1940 (Ant\u00f3nio Bai\u00e3o, Hern\u00e2ni Cidade, Manuel M\u00farias (dir.), <em>Hist\u00f3ria da Expans\u00e3o Portuguesa no Mundo<\/em>, Lisboa, Editorial \u00c1tica, 1937-1940, 3 vol\u00famenes).<\/p>\n<p>[7] Cl\u00e1udia Castelo, <em>\u00abO modo portugu\u00eas de estar no mundo\u00bb. O Lusotropicalismo e a Ideologia colonial portuguesa (1933-1961)<\/em>, Oporto, Afrontamento, 1999.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el colapso del bloque comunista, los imperios, que la historia parec\u00eda haber enterrado, han vuelto en primer plano: la pretensi\u00f3n de un imperio ruso ha resurgido de las cenizas de la URSS, mientras que Estados Unidos, a falta de un adversario a su altura, reafirmaron su deseo de dominio universal con la invasi\u00f3n de &hellip; <a href=\"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/2024\/10\/08\/cfp-espanol-marco\/\" class=\"more-link\">Continuer la lecture de <span class=\"screen-reader-text\">CFP &#8211; espa\u00f1ol<\/span>  <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":26584,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-75","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-non-classe"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26584"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":119,"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75\/revisions\/119"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.univ-angers.fr\/empires\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}